Si el cinturón de seguridad no esta bien colocado puede producirse el llamado “efecto submarino”, que se produce cuando el cuerpo no está bien sujeto por el cinturón de seguridad, presiona el asiento hacia abajo y comienza a deslizarse debajo de la banda abdominal del cinturón de seguridad.


El cinturón de seguridad ha salvado ya alrededor de un millón de vidas en todo el mundo desde que se inventó en 1948, pero no se llegó a comercializar hasta 1956 que fue cuando Ford lo comercializó como complemento opcional.


Hoy sabemos que el cinturón reduce en un 75% las lesiones en caso de accidente y el 50% el riesgo de muerte (hasta el 90% en caso de choque frontal). Hace ya años que en España es obligatorio tanto en los asientos delanteros como en los traseros. De hecho, en caso de colisión los pasajeros de detrás no sujetos podrían provocar la muerte de los de delante, además de la suya propia. Y es que a tan sólo 50 km/h una persona de 70 kg se precipita hacia delante con una fuerza de 3.000 kg. No llevarlo, además, implica una sanción de 200 euros y la pérdida de 3 puntos del carnet.


Pero… ¿Cómo hay que llevarlo?

Es vital ponérselo correctamente para evitar dicho efecto.  El cuerpo, por la fuerza del accidente, choca entonces contra el volante o el salpicadero y se producen lesiones de espalda, pelvis o fémur, además de hemorragias internas graves.
Para evitarlo, es importante no añadir ningún complemento al asiento (aislantes de bolas, riñoneras o cojines) ni al cinturón (pinzas, bandas blandas o almohadillas). Tampoco se aconseja llevar abrigo o prendas voluminosas, ya que el cinturón pierde capacidad de retención. De hecho, siempre hay que asegurarse que, una vez colocadas las bandas diagonal y abdominal, queda firme y sin holguras.


La banda diagonal debe quedar justo en el centro de la clavícula (entre el hombro y el cuello) y la horizontal justo por debajo del abdomen. Es necesario, además, comprobar que no está retorcido en ninguna parte de su recorrido, ya que sujetaría peor el peso corporal. Y, sobre todo, nunca debe colocarse bajo el brazo, puesto que en caso de accidente se originaría un desplazamiento descontrolado de la parte superior del cuerpo, la más sensible.
La colocación del asiento también es importante. Debe estar casi en ángulo recto, ya que a mayor inclinación aumenta el riesgo del efecto submarino antes mencionado y también el riesgo de estrangulamiento.


Las embarazadas
A menudo las embarazadas se colocan mal el cinturón por las evidentes molestias que causa su estado. En los comercios especializados en puericultura existen numerosos productos testados (es importante que estén homologados) para incorporar al cinturón y evitar molestias. Normalmente consisten en un adaptador que fija la banda abdominal a la pelvis, evitando la presión directa sobre el útero.


En todo caso, la embarazada nunca debe ponerse el cinturón sobre el vientre, siempre debe ir por debajo del abdomen, ajustando la cinta lo más posible al hueso de la cadera, sin que queda holgada. Por su parte, la banda diagonal debe ir sujeta firmemente entre los pechos, no encima de uno de ellos, y rodeando el abdomen, nunca por encima de él. Algunas gestantes, dada la incomodidad del cinturón durante la embarazo, prefieren hacer la vista gorda durante unos meses y llevar una banda bajo el brazo o incluso no ponerse la banda horizontal o dejarla poco sujeta para que no apriete. Pero el riesgo de fallecimiento, de aborto y de lesiones internas graves, evidentemente, aumenta exponencialmente.