1.-Bajar la velocidad. Lo mejor es reducir hasta en un 20% la velocidad respecto a lo que indica la carretera.
2.-Duplicar la distancia de seguridad. Esto nos ayudará a frenar en caso de que el vehículo de delante tenga un imprevisto y favoreceremos que el resto de usuarios tenga tiempo de actuar con seguridad si los siniestrados somos nosotros.
3.-Las paradas, obligatorias. Lo mejor es hacerlo cada hora y media, pues es normal que la fatiga sea más acusada a última hora y que la somnolencia nos invada.
4.-Sin luz en el interior. Cuanto menos intensa sea la luz del interior del coche, mejor se verá lo que hay en el exterior.
5.-Frío y música, factores clave. Un coche bien aireado y la radio puesta son dos claves para mantener la atención y evitar dormirse.


No hay por qué renunciar a este horario para hacer  viajes, sino aprender a conducir por la noche y a reaccionar ante posibles imprevistos.

Aunque la afluencia de tráfico disminuye, la baja visibilidad y el cansancio pueden jugarnos malas pasadas.

Fte. 20 minutos.